martes, 2 de abril de 2013

OPINION: Hay discursos politiqueros que chocan con la inteligencia

Han pasado varios días desde que el PRD celebró sus primarias para escoger a su candidato presidencial, y aunque lo único que pudiéramos rescatar de ese día es su alto abstencionismo, pues no, no vamos a tratar ese asunto, por ahora, para no hacer más mella en la moral de la oposición. 


Sinceramente es justo que quien lea esto pregunte ¿por qué ahora? Después de tantos días… Primero confieso que no pude digerir aquel discurso de alguien que quiere ser presidente y pretende venderle a los panameños gato por liebre; creyendo que todos sufrimos de amnesia y hemos olvidado el desastre de gobierno que han dejado en el pasado como precedente y que estuvo a punto de condenar al país y sus habitantes de manera irreversible.

Navarro me hizo recordar no solo las promesas de campañas y sus respectivos lemas que otrora sonaban a: “Toro Pérez Balladares tu única oportunidad”; o incluso la más reciente: “más trabajo, cero corrupción, más seguridad”.  Pero  los propios medios se encargaron de corroborar la falacia de aquellos discursos politiqueros y con el tiempo dejaron constancia que una vez más las “promesas” fueron sólo eso, promesas. Mientras los ciudadanos pedían a gritos cada vez más soluciones a problemas apremiantes como la inseguridad, o incluso al transporte asesino.

“Los panameños queremos un gobierno que nos escuche, que nos tome en cuenta, que nos respete y que dedique todos sus esfuerzos como lo hemos hecho en el gobierno PRD a resolver los problemas de la gente”, pronunciaba con ironía un candidato que estuvo 10 años en una de las alcaldías más importantes del país, por no decir la principal, y de quién no soy capaz de escribir en este artículo una sola obra de su desapercibida gestión. ¿Alguien pudiera decir alguna?

¿Será que debemos pasar por alto quienes sí privatizaron las empresas estatales, nos reformaron el código de trabajo, la ley de la Caja del Seguro Social y nos querían imponer un supuesto “plan de seguridad integral” en los ocasos del pasado gobierno, que así como los otros puntos llevaron a la población a manifestarse en las calles, con las lamentables consecuencias, mientras los que ahora pregonan “respeto” pasaban sus proyectos como gobierno con instrucciones claras a sus entonces diputados de la Asamblea? ¿Será entonces que en esos momentos no era necesario llegar a consensos, escuchar a la gente, consultar, respetar y todo lo demás que mencionó Navarro en la pasada votación?

Parece que el PRD quiere que quede atrás el recuerdo de la lamentable tragedia de un bus en La Cresta que cobró la vida de más de 15 personas, y con la que los panameños pensamos que por fin se daría un cambio definitivo en el sistema de transporte, pero que no ocurrió por temor al costo político. Aun así con irreverente sarcasmo el ahora candidato dice que “el PRD es la herramienta que ponemos en la manos del pueblo panameño para liberarnos de la corrupción (...), de las imposiciones que hemos sufridos todos los panameños en estos últimos años”. Honestamente no sabía si reír o llorar a semejantes aseveraciones, y me dije: ¡vaya, quien va a hablar de respeto y corrupción, de soluciones y consensos!

Es más, en las propias imágenes de las transmisiones se podía notar el esfuerzo que hacían los expresidentes Torrijos y Balladares cuando su “copartidario” hablaba de una realidad totalmente distinta a lo que verdaderamente fueron sus gobiernos. Y esa falsedad chocaba como realidad de apuño no solo en los exmandatarios sino en los que ya han ostentado el poder, cuando “Binbin” con ironía decía: “como lo hemos hecho en el gobierno PRD”.

Pero la verdad, sí, ya sabemos lo que es un gobierno PRD. Gente politiquera con promesas que ni siquiera se las puede llevar el viento, porque simplemente no existen, y que hacen lo primero que dicen que no harán, porque durante campaña cualquiera promesa es buena siempre y cuando los lleve al poder, porque a final de cuentas eso es lo único que les importa: el poder.

Y cuando pensé que ya había visto y escuchado todo, llegó la tapa del coco. Y es que en pleno discurso de ficción, Navarro dijo “…las protestas graves de ayer y hoy en Viguí por la hidroeléctrica de Barro Blanco, yo le quiero mandar un mensaje a los hermanos gnöbe y a todos los panameños, solo faltan 14 meses para que con nuestros votos nos demos un gobierno decente que respete a nuestros hermanos indígenas que a través del diálogo, a través de la consulta y el consenso como ustedes lo hicieron bien Martín, Ernesto, como lo sabemos hacer en el PRD”, insistía el “candidato”.

Les juro que pensé que en ese momento Navarro se disculparía por su copartidario, el expresidente Torrijos, pediría perdón al pueblo gnöbe y admitiría que como todos los errores que cometieron en el pasado, el tema de Barro Blanco es uno más de los que ahora el actual gobierno ha tenido que enfrentar. Curiosamente, cuando el politiquero habló de este tema, un canal de televisión enfocó el rostro de la diputada Crecencia Prado y luego al exmandatario Torrijos. 

Sí, la misma Crecencia Prado, que cuando se dieron las manifestaciones de los indígenas, increpó a su copartidario Torrijos por la manera irregular e inconsulta en que su gobierno otorgó la concesión de Barro Blanco. Pero eso se quedó entre “copartidarios”. Y para admitir una cosa así hay que tener pantalones, y evidentemente si no lo hubo para gobernar y resolver verdaderamente los problemas del país cuando tuvieron la oportunidad, cómo lo tendrían ahora para admitir tal situación con Barro Blanco.

Como si fuera poco, valiéndose del dolor ajeno, y nuevamente con ironía, Navarro dijo “cuántos más se tienen que morir”, aludiendo a un lamentable caso de asesinato de un adulto mayor en El Chorrillo. “Hoy celebramos el cuarto aniversario del asesinato Omar Rodríguez (…), ya no queremos más cuentos el nuevo Panamá va a poner un nuevo programa de seguridad integral”, resumía el perredista.

Pero en algo este politiquero tiene razón, “ya no queremos más cuentos”, porque precisamente el “plan de seguridad integral” fue lo que prometió Torrijos y sólo hay que recordar los altos índices de inseguridad en el país que tuvo que enfrentar el actual Gobierno al inicio de su gestión. Pero es que la muerte de Omar Rodríguez y de otros más, incluso cercanos al poder de entonces fueron víctimas de la ola de inseguridad que en su momento no pudieron ni supieron enfrentar en el gobierno de Torrijos.

Cómo se explica hoy que alguien que estuvo 10 años en la Alcaldía ahora se haya dado cuenta que se requiere en la comuna capitalina mercados periféricos y programas sociales. ¿Acaso antes no eran necesarios? La verdad es que tengo que estar de acuerdo en que “no queremos más cuentos”, ni de él ni nadie que ahora están en la oposición que quieren venderse como los impolutos, con moral, e ideas salvadoras. Sí, los mismos que durante décadas se turnaron y repartieron el poder, mientras las necesidades y estructuras del país, por mencionar algunas cosas, se agravaban ante la indolencia de los que gobernaron.

Pudiera continuar contando muchísimas otras cosas, pero no terminaría jamás. Pero lo bueno que pudo dejar al final de este texto es que el panameño de hoy no sufre de amnesia como cree Navarro, su combo y toda la oposición en general. El panameño es un ser que sabe reconocer el esfuerzo y las obras que deja el actual gobierno en beneficio de los panameños. No en vano se sabe que solo las obras pueden hablar del trabajo de alguien. ¿Tendrá claro eso Navarro?

Hay muchas cosas que resolver, el país no es perfecto. Sin embargo, hoy hay más trabajo, se están haciendo las obras que debieron hacerse hace décadas, se tomaron decisiones importantes, como por ejemplo, en el sistema de transporte; se dejará un Metro para beneficio de los panameños, pese a que los que ahora son oposición se reían en su momento diciendo que era imposible construirlo, así como consideraban imposible resolverle el problema a la gente. 

Hoy el país está creciendo a un ritmo impresionante, somos la envidia de los vecinos y el mundo, financiera y económicamente hablando, muchos extranjeros quisieran ser panameños, hay reconocimiento internacional. Gracias a Dios, hoy el país es distinto y seguirá creciendo con el trabajado de todos, porque la tarea no es solo del Gobierno del Cambio.

Aquel día Navarro aseguró al inicio de su discurso politiquero que “el país va por el rumbo equivocado, Panamá necesita una profunda transformación…”. Pero si lo anterior es ir por el rumbo equivocado, pues habrá que estar en el rumbo equivocado, para seguir llevándole más crecimiento al país que permita llevar más programas como 100 a los 70, red de oportunidades, beca universal, bonos de vivienda, entre muchos otros, para los panameños humildes que permanecieron en el pasado como simple estadísticas sin que vieran mover un solo dedo para resolverles sus necesidades. Humildes hermanos panameños que están hasta en los lugares más recónditos que seguramente ni nos imaginamos. 

Para Navarro el rumbo correcto es prometer cosas y no cumplirlas, es olvidarse que cuando se le elige es para trabajar, no para pasar 5 ó 10 años desapercibido y sin una sola obra que mencionar.

Por todo lo anterior, estoy seguro que ha queda claro las razones por las que no puede digerir aquel discurso politiquero. Y cuando pensé que había superado eso, el domingo siguiente a las primarias perredistas estuve a punto de una indigestión al escuchar al ahora candidato del Panameñismo. Pero afortunadamente, eso será material de análisis de discusión para otro momento.

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