domingo, 6 de enero de 2013

EDITORIAL: El Poder económico detrás de las protestas


Pareciera que en el país hay personas y grupos interesados en promover la inestabilidad. Los llamados a paro y cierre de calles están a flor de piel y los promotores de estas acciones de protesta son conocidos ampliamente por los ciudadanos. 
Los temas que sirven como excusa para convocar a estas protestas siempre han estado presentes, ni siquiera fueron generados por el actual gobierno. Sin embargo, los intereses políticos sobre estos provocadores pesan más que el interés común. Cada cierre de calle o huelga tiene un efecto negativo sobre la comunidad.
Los autores intelectuales de estos movimientos no son necesariamente gente humilde que vive en condiciones de pobreza, por el contrario, tienen dinero y recursos.
Actúan sin ninguna clase de vergüenza y solo piensan en sus riquezas. Utilizan hábilmente los conceptos de donaciones y se aprovechan de ello para luego pedir favores. Eso también es atentar contra la democracia.
No importa quién esté al frente del país, siempre van a presionar y a manejarse de manera irregular. Ninguno de estos personajes piensa en el interés colectivo porque al terminar el día regresan a su mundo particular.
No vale la pena entrar a dar más detalles de sus actuaciones, porque aunque intenten venderse como los ciudadanos ejemplares y bondadosos, no lo son. Nadie que promueva paros, huelgas y manifestaciones, ignorando los diálogos como primera opción, tiene moral para exigir respeto. La manipulación de grupos sociales que piden mejores condiciones de vida para los ciudadanos es deplorable.
Es inexplicable como siguen golpeando con fuerza cualquier proyecto o programa que beneficia a la sociedad. Se olvidan de la realidad de las personas y se concentran en sus bolsillos.

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