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viernes, 17 de octubre de 2014

INSEGURIDAD: Jubilados extranjeros revelan ola de asaltos

Muchos ciudadanos extranjeros que escogieron a Panamá como sitio de retiro, se sienten desilusionados ante la ola de violencia.


CRISIS. Muchos ciudadanos extranjeros que escogieron a Panama como ...
La Prensa- Aterrados afirman sentirse comerciantes y ciudadanos extranjeros residentes en Coclé y Panamá Oeste debido a la alta incidencia de asaltos a mano armada, en donde los delincuentes no se conforman con robar a las personas, sino que además las golpean, lo que ha obligado a más de 60 familias a abandonar Panamá. 

Esta situación, que afecta principalmente a extranjeros residentes en ambas provincias, se ha convertido en un problema que, a su juicio, no recibe respuesta de las autoridades, por lo que en reunión decidieron unirse para no verse también obligados a dejar sus propiedades.

Carlos Sanad, vocero de los afectados y miembros de la agrupación Panamá Help-line (HL), explicó que la reunión celebrada el miércoles en El Valle no es la primera que realizan comerciantes, extranjeros y residentes, debido a la creciente ola de violencia e ineficiente investigación y falta de información de las autoridades a las víctimas.

“Estamos trabajando en la recolección de evidencia y de información para colaborar con las autoridades y coadyuvar en el proceso investigativo que adelantan en despachos y fiscalías de Panamá Oeste”, señaló.
Aseguran que en El Valle de Antón en menos de dos meses han atacado de forma violenta a tres extranjeros vecinos de Gorgona, uno en agosto, donde un jubilado de 65 años resultó con cinco costillas fracturadas, debió ser hospitalizado ocho días y a la fecha no hay capturas.

sábado, 11 de octubre de 2014

Aumenta la violencia en los 100 días de Juan C. Varela

Panamá corre el riesgo de estar a nivel de países violentos de la región que han pasado la experiencia de una guerra civil

Datos
  • Investigaciones
  • En más de la mitad de los homicidios registrados en estos 100 primeros días aún no se ha esclarecido el móvil.
  • Pandillas: El 11% de los homicidios que se han registrado en el periodo de Juan Carlos Varela tienen que ver con las pandillas.
  • Género: En estos 100 primeros días, el 94% de las víctimas son del género masculino, mientras que el resto son mujeres.
  • Tasa: Panamá tiene una tasa de 17.2 homicidios por cada 100,000 habitantes. El promedio aceptable es de 10.
Durante los primeros 100 días de gobierno de Juan Carlos Varela, en Panamá se registra un promedio de 1.4 homicidios por día, según revelan cifras del Sistema de Estadísticas Criminales (Siec).
Esto representa 139 homicidios en el periodo entre julio a septiembre. Las estadísticas revelan que en los nueves meses transcurridos en el año 2014 se registraron 483 asesinatos.
Las cifras denotan que se está ante un alto nivel de violencia, reconocen especialistas consultados por Panamá América.
Severino Mejía, criminólogo de la Universidad de Panamá, considera que el tema de la violencia y la delincuencia no debe verse desde la óptica de un programa de gobierno.
La administración de Varela puso en marcha el programa Calles Seguras, dirigido principalmente a otorgar una amnistía a las pandillas.
Para Mejía, el programa no resuelve el problema de la inseguridad porque solo lo ataca de manera parcial.
Considera que el problema debe ser atendido sobre la reducción de la pobreza y promoviendo la equidad.
Casos como la banda gourmet y el brutal homicidio de una familia en La Chorrera son hechos que antes eran ajenos a Panamá.
Estas situaciones preocupan a Mejía, quien asegura que de no crearse una política criminóloga cuanto antes, podríamos vivir altos niveles de violencia como en otros países de la región.

sábado, 20 de septiembre de 2014

"Panamá está en medio de una epidemia de crimen, delincuencia y pandillerismo"



El sociólogo, investigador y escritor, Marcos Gandásegui aseguró que Panamá esta en medio de una epidemia de crimen, delincuencia y pandillerismo.
"Pareciera que no hay orden y estamos en un estado de caos. Lo primero que se debe hacer es investigar cual es el origen y como se originó ese caos, que es producto de las decisiones equivocadas que hemos tomado en el pasado", manifestó.
El sociólogo dijo que este problema también se vive en países cercanos como El Salvador, Nicaragua y Guatemala siendo la causa la desintegración de la sociedad que provocó una guerra civil y de allí el nacimiento de las pandillas.
En el caso de Panamá es un poco distinto, pero recomendó que hay que poner orden dentro de nuestras casas y empezar a crear más empleos formales. "Estamos haciendo leyes que promueven la informalidad y de acuerdo a la Contraloría de la República es aquel que no recibe un salario base", añadió.
En las últimas semanas se han registrado varios crímenes de alto perfil que ha puesto en alerta a las autoridades y la sociedad civil.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Recrudece la criminalidad en el país


Asesinatos de familias enteras, descuartizados, ejecutados  a sangre fría. La criminalidad recrudece, y crea una señal  de alerta en la sociedad y en quienes investigan  esta alza  en los crímenes violentos.
En menos de 4 hora las autoridades han incautado más de  200 kilos de cocaína, y en lo que va del año, suman 6 toneladas.
La vinculación de las pandillas plantea la guerra entre dos  grupos Bagdad y Calor Calor, por lo que se mantienen  fuertes operativos a nivel nacional.
Criminales usan redes sociales para el terror


Las pandillas están utilizando las redes sociales como mecanismos de defensa, para marcar territorio y hasta para reclutar a más integrantes.
Un recorrido por las redes sociales de Facebook lo confirman en cuestión de minutos. Allí se puede encontrar en los dispositivos de búsqueda al menos unas seis páginas de integrantes y hasta de grupos que hacen referencia a las principales actividades criminales que realizan estas pandillas.
Imágenes con los nombres de Bagdad y Calor Calor, dos de las bandas más temibles en Panamá; fotografías dantescas que muestran a personas muertas a tiros, y hasta luciendo armas de fuego, forman parte de otros de los escenarios que se exponen en estas páginas web.
La procuradora general de la Nación, Ana Belfon, es consciente de que se trata de un problema grave, difícil de controlar, porque no existen las legislaciones para hacerlo. Sin embargo, confirmó que se ha iniciado una investigación por apología del delito.
Alejandro Pérez, psiquiatra forense, asegura que estos grupos buscan con sus publicaciones en las redes sociales, mandar un mensaje de terror entre la población, y especialmente entre quienes ocupan la pandilla contraria.
Para el doctor Pérez esto es preocupante, porque lo que están haciendo estas pandillas nacionales es lo mismo que se hace en otros países, donde hay altos niveles de violencia como el terrorismo.
“Panamá es un país que no tiene historia de violencia ni de terror, pero estamos aprendiendo y aplicando conductas foráneas”.
En esta misma línea el criminólogo Marco Aurelio Álvarez establece que lo que buscan estos pandilleros al usar las redes sociales es una forma de mercadearse. “Es una forma de mantener prestigio entre la opinión pública”, indicó Álvarez.

Tentáculos del delito

Pandilleros operan como transnacionales del crimen

  • 7 mil jóvenes entre los 14 a 25 años han sido contabilizados como pandilleros.
Cifras
  • 250 pandillas operan en Panamá, muchas de ellas están funcionando como células.
  • 2 pandillas grandes como Bagdad y Calor-Calor surgen en el centro de la ciudad y en San Miguelito.
Claves
  • Advertencia
  • Hace un año la procuradora general de la nación advirtió la necesidad de incrementar los recursos del Ministerio Público para atender el grave problema de las pandillas.
  • Crecimiento
  • En cinco años, el número de pandilleros creció 6,000 integrantes, quienes se dedican a la venta de drogas, asaltos, custodia de la droga y sicariato.
  • Estructura
  • Panamá está operando a través de la asociación de pandillas para la creación de grandes bloques, en estos momentos en el país hay dos grupos grandes. Bagdad y Calor Calor, que se disputan el control.
Los pandilleros criollos han transformado su modus operandi, ya no funcionan como pequeños grupos dedicados a la venta de drogas y al robo, ahora sus tentáculos de poder son parecidos a los grupos organizados que recientemente se han instalado en países como Colombia y México.
Sus cabecillas usan saco y corbata para cuadrar sus negocios, ya no viven en los barrios, sino en barriadas exclusivas y frecuentan centros comerciales y restaurantes de un alto poder adquisitivo.
Un informe de la Organización de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) confirma que la forma como operan las pandillas en Panamá se parece a una nueva corriente dentro del crimen organizado que se le conoce como la Oficina de Cobro.
Se trata de una nueva figura que se ha adherido a las redes del crimen transnacional para mover droga, armas, dinero sucio y hasta para la trata de personas.
En las experiencias de México y Colombia existen dos modelos de oficinas de cobros, unas funcionan como intermediarios entre las pandillas y los grupos organizados transnacionales, por lo regular se trata de personas influyentes que tienen la capacidad de pagar coimas para permitir la entrada de contenedores cargados de drogas a través de los puertos.
Estos grupos también contratan a sicarios para asesinar o cometer secuestros.
Según los informes de inteligencia, este modelo está siendo reemplazado y son los mismos cabecillas de las pandillas los que hacen las veces de la oficina de cobro y utilizan a sus células que operan en todo el país para brindar los servicios de todo tipo de crímenes.
El estudio de los organismos internacionales indica que este último modelo de las oficinas de cobro es el que ha prevalecido.
Origen
Este modelo criminal surgió en Nigeria y, posteriormente fue aplicado en Europa, para luego ser copiado en el hemisferio americano, según investigaciones llevadas a cabo por la UNODC.
Las oficinas de cobro no necesitan tener una estructura física, pueden operar hasta en las celdas de las cárceles; solo se requiere de una computadora portátil y un teléfono inteligente para recibir los contactos de las bandas criminales, que solicitan el servicio.
Lo planteado por la UNODC se evidenció ayer cuando dentro de las celdas se encontró esta tecnología en manos de los privados de libertad.
El viaje millonario
Estas organizaciones criminales también han podido transformar sus actividades criminales para burlar el incremento de las penas en algunos delitos, como es el caso del secuestro.
Ahora realizan secuestro de corto tiempo para que la sanción penal sea por robo o privación de libertad, en el evento de que sean detenidos.
Publicaciones en medios norteamericanos dan cuenta de que a estos tipos de secuestro se les conoce como el viaje millonario o secuestro exprés, en el que las víctimas son llevadas en autos a recorrer cajero por cajero hasta dejarles las cuentas bancarias vacías.
Otro tipo de secuestro de más largo tiempo, pero que puede considerarse como privación de libertad es el de 72 horas, con el que buscan despojar a las víctimas de todos sus bienes por medio de mecanismos de coacción y violencia.
Plataforma del crimen
El estudio de la UNODC destaca que Panamá es una plataforma de acción del crimen organizado y es a través de las pandillas que se moviliza internamente grandes cantidades de droga, millonarias sumas de dinero y hasta cargamentos de armas de grueso calibre.
La situación es tan grave, que desde los más altos niveles en los Estados Unidos han volteado la mirada hacia Panamá.
Recientemente, el secretario de Estado Adjunto contra la Droga, William R. Brownfield, estuvo en Panamá en una gira para promover la cooperación internacional en la lucha contra el narcotráfico.
Según el alto funcionario del Gobierno estadounidense, están observando que las pandillas en Panamá evolucionan a tal punto que pudieran llamarse grupos criminales.
Reconoce que este crecimiento de las pandillas es producto del auge económico que experimenta el país con el desarrollo del sistema bancario, los puertos y el Canal de Panamá.
“El problema de las pandillas es creciente y, sin duda alguna, incluye a nuestro país”, dijo Brownfield, al argumentar que hay una presencia marcada de las maras que operan en los Estados Unidos.
Es precisamente por esa vía que se inicia la red del tráfico de armas hasta Panamá y Colombia.
Armas de grueso calibre son transportadas de los Estados Unidos a las maras mexicanas, que luego las movilizan por toda Centroamérica y llegan a Panamá a través de bandas organizadas que se han instalado en Costa Rica.
En la Fiscalía Especializada contra la Delincuencia Organizada no se descarta que por esta ruta se estén movilizando armas de grueso calibre, sin embargo, lo que se ha podido confirmar es sobre la presencia de grupos criminales de Costa Rica que se movilizan en actividades ilegales en conjunto con panameños.
El comisionado Feliciano Benítez, del Batallón Occidental del Senafront, (frontera entre Panamá y Chiriquí), asegura que en su experiencia se ha encontrado con casos de decomiso de fuertes sumas de dinero en poder de parejas conformadas por ticos y panameños.
Las armas
Las pandillas, igualmente, tienen la capacidad de obtener armamentos sofisticados como fusiles de guerra, escopetas de alto poder y pistolas con capacidad de lanzar balas expansivas.
Estos armamentos son suministrados a las células en los barrios para que custodien la droga que se queda en el país y sea distribuida en la venta al detal, además para que sus miembros se defiendan en los barrios o cometan atentados, con el propósito de expandir su territorio.
El excomisionado Mauricio Nelson confirma que cuando fue jefe de la Zona de Policía en Colón, logró desarticular una célula de las pandillas que se dedicaba a la extorsión.
Mientras, en la Fiscalía contra la Delincuencia Organizada se han realizado este año unas catorce investigaciones relacionadas con las pandillas.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Pandilleros acabaron con la tranquilidad en el oeste

Dos pandillas originarias de la capital intentan ganar terreno en Panamá Oeste para imponer el tráfico de drogas y armas, la extorsión y el terror. Extorsionan a empresarios y amenazan a los ciudadanos para quedarse con sus viviendas, con el fin de afianzar sus actividades ilícitas.




  • 42 homicidios hasta agosto de 2014 en los distritos de La Chorrera y Arraiján.
  • 15 años es el tiempo que tienen de construidos los multifamiliares en San Antonio de La Chorrera, un proyecto que fue duramente cuestionado por los moradores.
Lucha por el control arrincona a la población
  • Comunidades costeras y los barrios ubicados en las áreas urbanas de estos distritos son los sitios predilectos para los pandilleros
La tranquilidad y el ambiente interiorano que reinaban en Panamá Oeste se han visto violentamente interrumpidos por salvajes asesinatos, guerras por el control de territorio para el tráfico de drogas y armas, extorsión a empresarios y amenazas a la población.
Las pandillas Bagdad y Calor Calor imponen el terror en diferentes comunidades, en las que mantienen a la población casi secuestrada con el temor a ser víctima de la guerra generada por el tráfico y el comercio de drogas.
El cruel asesinato el sábado pasado de una familia en San Antonio de La Chorrera y los 42 crímenes violentos perpetrados en lo que va del año en la provincia son una prueba de la difícil situación de inseguridad que vive la región.
Las pandillas están ganando terreno y es tal su poderío que mantienen sitiadas a comunidades enteras con armas de alto calibre, como fusiles de asalto.
Según informes de inteligencia que manejan los estamentos de seguridad nacional, estos grupos delictivos han llegado hasta a hacer pactos para mantener el control en diferentes puntos de los principales distritos de la provincia.
Este pacto, que se hizo en uno de los centros penitenciarios del país entre los cabecillas, determinó que Bagdad controlara las zonas costeras de La Chorrera y Calor Calor, las de Arraiján.
La violencia se recrudeció en las últimas semanas porque los mandos medios no respetaron este pacto. A lo interno de las mismas pandillas se están disputando el control de la venta local de drogas.
Estas disputas internas han motivado que de los 28 asesinatos cometidos en La Chorrera, 23 podrían estar vinculados a las actividades delictivas de las pandillas y el crimen organizado.
Bagdad y Calor Calor tienen su génesis en las áreas urbanas de Panamá y San Miguelito, pero según informes de inteligencia, estas bandas se han movilizado a comunidades de Panamá Oeste, principalmente a las zonas costeras.
La migración de estos pandilleros hacia el oeste obedece a su cercanía con los carteles transnacionales del tráfico de drogas, a los cuales les brindan los servicios de custodia y, en ocasiones, hasta les roban las sustancias ilícitas por medio del conocido tumbe.
Los aparatos de investigación en Estados Unidos revelan que las costas del Pacífico panameño siguen siendo la ruta por excelencia para el tráfico de drogas.
Por esta razón se explica que estos grupos prefieran instalarse en zonas apartadas de comunidades costeras como Puerto Caimito, en La Chorrera, controlado por Bagdad, y en Bique de Arraiján, que es territorio de Calor Calor.
Extorsión
Informes policiales revelan que empresarios que operan en estas zonas costeras de Panamá Oeste han sido objeto de extorsión por parte de estas pandillas, las cuales les ofrecen seguridad a sus empresas a cambio de que no haya presencia policial en las costas para que ellos tengan libre circulación.
Muchos empresarios se han resistido a pactar con las pandillas y han sufrido las consecuencias al recibir amenazas. El temor ha provocado que muchos de sus trabajadores decidan renunciar por la inseguridad de laborar en las costas.
Un empresario del área de Puerto Caimito en La Chorrera confirmó a Panamá América que esta situación se está registrando, por eso considera que es positivo que la Policía Nacional tenga mayor presencia en las calles de la comunidad por medio de retenes, de forma permanente.
Luego de los incidentes que se registraron el pasado fin de semana en la barriada San Antonio del distrito de La Chorrera, unidades del Servicio de Protección Institucional (SPI) y de la Policía Nacional mantienen dos puestos de control en la entrada de la populosa comunidad costera.
La situación se complica debido a que los grupos delictivos que operan en las zonas costeras necesitan mantener células en comunidades ubicadas en las áreas centrales de estos distritos para la venta de la droga que se queda en el país como resultado del pago que las organizaciones criminales les dan por su custodia.
Esta situación ha provocado que comunidades en La Chorrera que en un tiempo fueron ejemplo de tranquilidad en la provincia de Panamá Oeste sean presas del temor por la guerra declarada entre pandillas.
Comunidad en crisis
En el caso de San Antonio de La Chorrera, las personas prefieren estar prácticamente prisioneras en sus casas. “Cuando cae la noche, nadie sale, ni siquiera para ir a la tienda”, comentó una señora temerosa desde detrás de los barrotes de las verjas de hierro que protegen su residencia.
Otras familias han preferido ceder y han vendido sus propiedades a muy bajo precio, con tal de irse a otros lugares en donde no haya presencia de grupos delictivos.
La señora Soraya, quien tiene 44 años de vivir en San Antonio de La Chorrera, asegura que todo cambió hace 15 años, cuando en mayo de 1999, el entonces presidente de la República, Ernesto Pérez Balladares, inauguró un complejo de edificios para damnificados de áreas rojas de la capital, obra que fue fuertemente cuestionada por los moradores.
Soraya recuerda que toda la comunidad firmó una nota de protesta que sustentaba el peligro que sería la construcción en el lugar de estos multifamiliares; el barrio no volvió a ser el mismo, rememora.
El proyecto se construyó para darles solución de viviendas a personas residentes en Calidonia y Curundú que habían sido afectadas por diversos incendios y fue promovido por la entonces ministra de Vivienda, Balbina Herrera.
Comenta Soraya que desde entonces la comunidad empezó a cambiar, eran más frecuentes las riñas públicas, escándalos y el consumo de alcohol y drogas.
La violencia en el lugar se fue recrudeciendo en los últimos meses, debido a que una célula de Bagdad fue desplazando a los otros grupos: MOM (Matar o Morir) y Toca y Muere, entre otros, que habían llegado al lugar procedentes de Curundú y Calidonia.
Estas diferencias fueron motivando enfrentamientos armados en plena vía pública, lo que ha afectado a los ciudadanos decentes que residen en estos lugares, relató Soraya.
En enero de 2013, una señora que viajaba en un autobús quedó atrapada en una balacera entre pandilleros de ese lugar; fue impactada con un disparo en la cabeza y murió.
Plan cuadrante
La violencia se calmó durante un tiempo porque la policía decidió montar un retén policial permanente como parte de una estrategia de seguridad en el lugar.
No obstante, hace tres semanas, los encargados de la seguridad del país cambiaron de estrategia y sustituyeron los retenes policiales y los operativos por un sistema denominado plan cuadrante.
Este plan consiste en reemplazar a la policía represiva con presencia en las calles por una policía que permanezca en los cuarteles armando estrategias de prevención y de inteligencia.
El subcomisionado Gregorio Alvarado, subjefe de la Zona de Policía de Panamá Oeste, asegura que mantienen el orden público en el área. No obstante, reconoció que la lucha por el control de la venta de drogas en el área es lo que ha motivado los conflictos de las últimas semanas.
Alvarado dijo que la policía logró retornar la calma en San Antonio con la captura de los pandilleros involucrados en el asesinato de una familia entera el sábado pasado y que eran quienes estaban sembrando el terror en el lugar.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Policía Nacional reconoce aumento de homicidios en el país

Este viernes en horas de la noche una familia compuesta por cuatro miembros, entre ellas dos menores de edad, fue acribillada en La Chorrera.
Foto: Lamentable


LA PRENSA - Los homicidios a nivel nacional registran un incremento y la mayoría de las veces se les asocia a problemas relacionados con drogas y a conflictos familiares, admitió el director de la Policía Nacional (PN), Omar Pinzón, aunque sin precisar cifras.

No obstante, segundos después de reconocer que la situación es grave, aclaró que al comparar 2013 con lo que va de este año, los índices “no se han disparado como se ha querido hacer ver”.

Por su parte, en la provincia de Chiriquí el ministro de Seguridad, Rodolfo Aguilera Franceschi, destacó que en estos dos meses de la administración de Juan Carlos Varela hay 24 homicidios menos que en igual período del año pasado.

El último hecho violento se dio este viernes en horas de la noche en la barriada San Antonio de La Chorrera, donde cuatro miembros de una familia, entre ellos dos menores, fueron abatidos a tiros con armas calibre 9 milímetros y AK-47.

Pese a que el crimen conmocionó a los residentes, no los animó a colaborar suministrando información a la Policía, dijeron fuentes ligadas a la investigación.

HECHOS
Cuatro miembros de una misma familia, una mujer de 27 años de edad y su pareja de 28 años, además de dos menores de cuatro y nueve años, fueron asesinados luego de bajar de un automóvil y disponerse a subir al edificio multifamiliar ubicado en dicha barriada.

El menor de nueve años de edad falleció cuando era trasladado en un vehículo particular al cuarto de urgencias del hospital Nicolás A. Solano.

Durante una conferencia de prensa realizada ayer, Pinzón confirmó la detención para investigación de cinco de ocho personas que presuntamente participaron en esta masacre.

Los capturados fueron localizados en el área de La Milagrosa, Puerto Caimito y La Mitra. En este último lugar también se ubicó un auto Mitsubishi, el cual mantenía una denuncia de hurto.

Pinzón indicó que el hecho podría estar relacionado con rencillas entre grupos residentes en la barriada San Antonio en La Chorrera.

Sin embargo, dejó entrever que los homicidas pudieran haber equivocado su blanco.
El director de la PN evitó dar a conocer si la víctima mantenía algún tipo de prontuario policivo o si era miembro de alguna pandilla, aunque aseguró que “no pararemos hasta dar con la captura de los tres delincuentes faltantes”.

VERSIONES
Pese a que Pinzón dijo que el tema de rencillas estaba presente en este caso, el comisionado jefe de la Dirección de Investigación Judicial (DIJ), Marcos Córdoba, manifestó que los adultos detenidos son miembros de una banda delictiva, lo que le da otro matiz a este caso.

Mientras, el jefe de la zona policial de La Chorrera, Nadim García, adujo que esta situación no es más que un “hecho aislado”, por lo que la comunidad no debe alarmarse.

El subcomisionado justificó el retiro de los agentes policiales que se mantenían en este punto de forma permanente, alegando que una operación de este tipo no se puede sostener de forma prolongada.
Agregó que el 85% de los hechos delictivos cometidos ha sido resuelto, lo cual sostuvo es bastante aceptable. Adujo que los robos marcan como el principal delito, al menos en Panamá Oeste.

INSEGURIDAD
Para el exdirector de la PN Carlos Barés hay una crisis en los estamentos de seguridad, pues no existe una política criminal definida.

En su opinión, entre quienes tienen que brindarle seguridad a la ciudadanía existe una baja moral por las políticas aplicadas en materia de ascensos durante la pasada administración.

En los últimos 10 años, aseguró que ningún gobierno se ha esforzado por establecer una política coherente en esta materia.

Oswaldo Fernández, exdirector de la Policía Técnica Judicial, coincidió con Barés, afirmando que la solución a este problema no es colocar un policía en cada esquina ni utilizar mano dura, sino aplicar políticas preventivas y oportunidades de trabajo para los jóvenes.

En tanto, el sociólogo Marco Gandásegui estimó que el tráfico de drogas y la corrupción son factores que tienen una alta incidencia en el aumento de la delincuencia y la violencia generalizada.

Gandásegui no duda en señalar que en el país existe una cultura en donde todo tiene un precio y ello genera que las personas busquen obtener dinero a cualquier precio.

Alegó que si no se da una política de Estado coherente, será imposible bajar la delincuencia.