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martes, 23 de abril de 2013

Ricardo Martinelli, el hombre que cambio la política en Panamá


El actual presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, llego a la silla presidencial con un amplio triunfo en el año 2009, haciendo lo impensable; derrotar los Partidos Revolucionario Democrático y Panameñitas (En Alianza) que desde pasada la dictadura militar habían compartido el poder en dos ocasiones cada uno: Endara, Balladares, Moscos, Torrijos. Incluimos al partido panameñista como derrota porque por primera vez en su historia declino ir a la cabeza.
Martinelli participo en dos de los cuatro gobiernos que lo habían antecedido siendo en el periodo del presidente Pérez Balladares el Director de la Caja de Seguro Social y fungiendo como Ministro para Asuntos del Canal en el Gobierno de Mireya Moscoso.
Este prestigioso empresario formo su propio partido político sin temores, siendo reconocido el 20 de mayo de 1998 el Partido Cambio Democrático y que para las elecciones de 1999 ya tenía un total de 44,387 adherentes.
Martinelli adopto la frase del Cambio, señalando que los partidos tradicionales no habían hecho por el país lo que había sido necesario, en cambio muchos se habían convertido en ricos metiendo la mano en las arcas del Estado. Una gran campaña de propuestas y expectativas por este nuevo líder lo llevo en el 2009 a un arrollador triunfo sobre Balbina Herrera representante del PRD y sobre el Ex mandatario Guillermo Endara.
Martinelli toma posesión de su cargo como timonel del país en el 2009 y comienza a desarrollar su plan de gobierno impulsando obras de infraestructura, nuevas políticas tributarias y programas sociales haciendo notar sus ganas de cumplir el plan de gobierno propuesto.
Durante todos estos años de gestión del Presidente Martinelli muchos panameños han aceptado que este es el Gobierno del Cambio, y es que el mandatario por ejemplo; ha desplegado un programa de reordenamiento vial que ha congestionado la ciudad pero que a su vez representan obras que son necesarias para el desarrollo de Panamá y que nadie promovió o inicio.
Si tomo este articulo para escribir de las obras del Gobierno desviaría el propósito del escrito, pero lo cierto es que por primera vez en mucho tiempo hay un Gobierno que tiene como carta de presentación su trabajo, cosa que no había sucedió en las elecciones anteriores, unido a esto, por primera vez luego de haber retomado la democracia no existen dos fuerzas que luchan por conquistar el palacio de las garzas, sino que los dos partidos tradicionales tienen nuevamente en Cambio Democrático, un oponente fuerte, que pese a la dura crítica mediática y en ocasiones desinformación opositora mantiene a un gran sector de la población enamorado de su trabajo y visión.
El carácter de Ricardo Martinelli, es diferente a los 4 gobernantes anteriores, es un líder innato, un hombre carismático, que tiene seguidores fieles y que en los corrillos políticos se habla que en la historia republicana hay grandes referencias: Arnulfo Arias, Omar Torrijos, pero que forzadamente deben incluir a Ricardo Martinelli como uno de los tres líderes políticos realmente populares.
La simpatía y la antipatía por el mandatario han divido el sector empresarial, el poder económico, los medios de comunicación, Ricardo Martinelli es simplemente un fenómeno político y un estratega. Es por ello que a pesar que la bandera de los opositores ha sido que el Gobierno es anti popular, teme, porque sabe que es al contrario.
Si Ricardo Martinelli pudiese correr a la presidencia es claro que Cambio Democrático mantendría el poder en el Ejecutivo, a lo mejor no con la avalancha de votos del 2009 pero con una oposición dividida el triunfo seria seguro.
Sectores políticos opositores acusan al Gobierno de practicar el clientelismo como si esta práctica fuese algo nuevo, obviamente no se justifica, pero insinuar que porque un partido es gobierno será quien utilice prácticas clientelistas es absurdo, porque existe igualdad de condiciones y es un hecho que todo el que pueda practicara clientelismo. La oposición política simplemente se ve en un espejo y acusa a su adversario de lo que hace o haría si estuviese en su posición.
Lo cierto es que el panorama político es inédito, una vez este gobierno vaya cerrando todas sus obras y programas ganará mayor simpatía, quizás por eso hay una campaña de descredito.
Las encuestas empezaran a cambiar cuando una vez electo el abanderado de Cambio Democrático sea realmente ungido públicamente por el Presidente Martinelli y cuando presente un plan de gobierno atractivo para el pueblo.
El escenario es complejo, tres grandes partidos en una sola lucha, sectores privados divididos, pueblo dividido. Definitivamente el sector independiente pese a que no ganará jugara un papel decisorio.
 Autor: @dsantosbernal
Independiente.

martes, 16 de abril de 2013

OPINIÓN: CD se fortalece con las internas



El partido Cambio Democrático (CD) continúa con su proceso de proselitismo interno de cara a las elecciones primarias para escoger a su candidato presidencial el próximo 14 de mayo, evento que ha captado la atención de los miembros del colectivo y de todos los sectores políticos del país.
Hemos visto a los precandidatos movilizarse por todo el país, aceitando la maquinaria partidista y motivando a las bases a participar de forma masiva en la elección de su abanderado para los comicios generales del 2014.
La actividad proselitista del CD, se ha caracterizado por el entusiasmo de sus miembros en contraposición a la de los partidos de oposición, absolutamente frías y desabridas en las que fueron impuestos los candidatos que todos conocían ya de antemano.
Tras las primarias del CD se incrementará la efervescencia política entre los partidos de oposición para tratar de bajar a sus candidatos presidenciales y establecer una alianza que pueda hacerle frente al candidato del oficialismo.
Para nadie es un secreto que de ganar el precandidato presidencial de CD, quienes conforman la dictadura mediática desde 1990 buscarán figuras que sirvan a sus propósitos. 

lunes, 15 de abril de 2013

OPINIÓN: La nueva alianza política del Diario Libre de Panamá


Para nadie es un secreto que desde que inició este gobierno, el diario libre de Panamá, como se le conoce  al periódico La Prensa, ha violado uno de los más importantes postulados de la ética periodística; la imparcialidad.

Tampoco es novedoso que la razón de esta mala práctica en el ejercicio del periodismo, se debe a la eficiencia como este gobierno ha implementado el sistema de recaudación de impuesto, que ha tocado  los intereses de quien lleva los hilos de la línea editorial de este medio impreso.

Para muestra un papel periódico de la sección política de este medio impreso, de las mas recientes publicaciones, que demuestra como ahora han enfilado todas las intenciones para enfocar las notas periodísticas a favor de la imagen de un candidato presidenciales que va muy cerca de la ambulancia en las encuentas.

Se trata de Juan Carlos Varela, quien pese a ser en el pasado blanco de ataque de este diario, por no representar sus intereses prioritarios en ese momento, principalmente porque no goza de la popularidad electoral, ahora si les es útil.

Porque es el producto de una acción desesperado, ante la decisión del ex administrador de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), Alberto Alemán Zubieta en declinar a una postulación presidencial.

Por eso a Roberto Boby Einsenmann no le ha quedado otra salida que buscar en Varela una trinchera en la lucha que ha librado este empresario para evadir una de las principales responsabilidades de todo ciudadano; pagar sus impuestos.

Allí se demuestra la actitud desesperada de quien mueve los hilos de este medio impreso que todos recordamos el prestigio que ganó por haber abanderado la resistencia social contra  el gobierno dictatorial de los militares y el PRD y que por el capricho de una persona se está desmoronando.

Pero de quien no me sorprende, pero si me confirma la tesis de que su alianza no es con el pueblo sino con quien pueda garantizarle subir en las encuesta, es Juan Carlos Varela.

Él bandera la nómina del Partido Panameñista, merito que consiguió en una paupérrima elecciones primarias donde compitió con perfectos desconocidos y con tan solo un 20% de la participación del colectivo.

No le importa que haya sido tomado como plato de segunda mesa, con tal de encontrar un camino, para aprovecharse de las bondades de un medio de comunicación, que le permita ahorrarse unos cuentos dólares en la promoción de su campaña política.

No es un secreto que a Varela no le importa firma un pacto con el pueblo, porque su campaña solo se basa en la demagogia y la carencia de propuestas auténticas, por eso le conviene el contrato que ha acordado con Eisennman, para afinar los dardos hacia una campaña sucia, de difamación y de desprestigio contra quienes han dado muestra de compromiso con el pueblo.

Ni tampoco se puede ocultar las intenciones de este medio impreso que ha sido acaparado por alguien que no es capaz de esconder sus deseos de seguir acumulado fortuna, sin importarle las obligaciones de contribuir con el desarrollo de la nación y de todos los que aquí habitan.

jueves, 22 de noviembre de 2012

OPINION: EN NOMBRE DE LA LIBERTAD DEL EXPRESIÓN


Cuando las libertades constitucionales retomaron el país con la caída de la dictadura de Manuel Antonio Noriega, abanicada por los que hoy se hacen llamar padres de la democracia, -me refiero a los políticos desgastados del PRD-, surgió un hombre, que se autodenomino héroe de esta lucha, pese a que en los momentos más difíciles, cuando el pueblo era reprimido, no se le vía la cara. 

Aquel hombre, que por ser uno de los principales accionistas del diario La Prensa, que en aquellos tiempos fue cerrado por Noriega y la cúpula del PRD, aprovechando del prestigio de este medio de comunicación, lo uso como carta de presentación para habla en nombre de la libertad de expresión, creando organizaciones de la sociedad civil, conocidas como Justicia y Paz y cuantos otros nombres se les ha ocurrido, todo con el firme propósito de enfilar sus verdaderas intenciones.

Por mas de 20 años, la población ha sido engañada, porque este hombre, quien a nombre de la libertad de expresión y escudado por estos organismos, ha creado una cultura del chantaje a cuanto gobierno se le ha pasado por delante, para hacer cumplir sus más oscuros propósitos de aprovecharse de la administración del Estado, para recibir prebendas y cuantos beneficios fiscales existan, sin importar que con ello se sacrifica al pueblo, privándole de recursos para gozar de mejores condiciones sociales en el país.

Pero se le acabo el relajo a este ciudadano, que en nombre de la libertad de expresión usaba y ha usado el periódico La Prensa, a través de seudoperiodistas con cuestionada trayectoria, para atacar a quienes se anteponen a que siga evadiendo más al fisco nacional.

Pero le llegó la hora a Roberto Eisenmann, desde que recibió una barrera a de seguir pelechado del Estado y lo peor, fue cuando funcionarios honestos de la Dirección General de Ingresos (DGI) descubrieron que dentro de esa investidura de hombre honesto defensor de los derechos humanos, se ocultaba un gran defraudador de impuesto.

Y digo gran defraudador de impuestos, porque sus malas practicas han cobrado millones de dólares que bien podrían ser utilizados para reparar escuelas y construir mas comedores para los niños de comunidades humildes de este país, malas prácticas que consisten en el desarrollo de millonarios proyectos residenciales, disfrazándolos de actividades turísticas para recibir exoneraciones millonarias de impuestos.

Ese es Roberto Eisenmann, quien en nombre de la libertad de expresión pretende, con falsas informaciones doblegar a los funcionarios que han sido valientes y se han atrevido a frenar sus actividades y a denunciar las lesiones que desde hace ya varios años le ha causado al fisco nacional.

Insiste en atacar a los funcionarios del gobierno por medio de sus periodistas de La Prensa, quienes han demostrado ser todo lo contrario a los postulados de imparcialidad y veracidad, principios fundamentales que rigen a la ética periodística.

Este es Roberto Eisenmann, a quien no le importa desprestigiar la imagen de un diario que ha sido icono de la libertad de expresión y de la lucha civilista, por eso es hora de que los accionistas decentes pongan freno a las ansias de este empresario, que se ha hecho millonario a costa de los recursos del Estado sin importar las afectaciones que ello implica para el pueblo.

Ahora el Capo de Coronado, como se le conoce a este personaje, justifica sus malas acciones como errores del sistema, pero en ningún memento actúa con valentía para devolverle los dineros que le pertenecen a toda la población, por el contrario sigue amparándose en el diario La Prensa y sus seudoperiodistas para hacerse la victima de una supuesta persecución gubernamental que no existe y seguir difamando a las autoridades del gobierno como pretendiendo que sedan ante sus malos intereses sin importa de que sea acosta de los panameños más humilde.

El tiempo ha dado la razón y el pueblo lo ha entendido y sabe que quienes tienen la razón son quienes ha trabajado para darle mejores caminos y acueductos la gente del campo que antes había sido olvidada, de igualmente ocurre en la capital donde se les ha cambiado la cara a los barrios con mejores oportunidades de crecimiento económico para su gente.

@SABlAS_QUE
TWITERO

martes, 24 de julio de 2012

Se hunde el Titanic del frente por la democracia: Delfo A. De Lora Rivera

Ahora “que el barco” del frente por la democracia se está “hundiendo”, como dijo Mauro Zúñiga (acérrimo opositor al gobierno), y que se dice que la oposición pide una tregua política, pregunto: ¿Qué causó ese cambio radical en ellos? Solo hace unas semanas se mostraban prepotentes y le exigían al Presidente que sacara todos los proyectos de ley de la Asamblea y, prácticamente, que se diera un autogolpe. ¿Qué pasó, si el PRD y la oposición lograron de forma inteligente, con sagacidad política y con el apoyo irrestricto de la prensa manipuladora, una percepción interna y externa de que este gobierno y el Presidente ya no tenían apoyo popular a su gestión? 
Pasó lo que yo dije que pasaría cuando los partidos de la alianza de gobierno organizaran una concentración voluntaria y en apoyo al gobierno, con ayuda logística y de transporte. Calculé que en la plaza 5 de Mayo, el 1 de julio, había más de 50 mil personas, expertos dicen que había más de 100 mil. Esta concentración de apoyo quitó el nubarrón negro de la mentira y la manipulación de la verdad que la oposición y la prensa amiga crearon. Por eso, hoy, los ratones huyen del Titanic que ellos construyeron. Ese Titanic golpeó de frente contra un témpano de hielo gigantesco, que fue esa concentración, y ahora se hunde. Por eso quieren una tregua con el gobierno y con Martinelli, a quien debilitaron políticamente con la mentira de la kriptonita, pero que hoy está –con esta transfusión de sangre política y apoyo popular– más fuerte que Supermán. Quieren una tregua, mientras se recuperan de este naufragio y planean otra estrategia para debilitar al Presidente y su gobierno. Bien pen... serían, el Presidente y su gobierno, si vuelven a caer en otra trampa.
¿Por qué TVN y La Prensa no han llamado a sus encuestadoras pagadas para que hagan una consulta, como le correspondería a cualquier medio que se llame objetivo en la noticia? La respuesta es que temen que Martinelli y su gobierno, después de esa concentración de apoyo popular, haya subido en las encuestas como la espuma. Ellos esperarán para ver cómo neutralizan este triunfo arrollador. Yo le sugerí al gobierno hacer esa concentración y otras medidas, desde que previne los acontecimientos políticos futuros, cuando el Presidente nombró a los primeros tres magistrados en su primer año de gobierno y vi la alianza que empezaba a formar el PRD.
La concentración del 1 de julio, si se hubiese dado entonces, hubiese sido monstruosa y hubiese evitado, quizás, el rompimiento de la alianza, el resurgimiento del PRD y los acontecimientos negros y de desestabilización que se dieron con el levantamiento indígena y los actos bochornosos en la Asamblea.

jueves, 14 de junio de 2012

Cuando la modernidad se bate a duelo con la cultura

Hace más de un año el Metro Bus inició operaciones, primero por los corredores y luego gradualmente en las denominadas rutas troncales. Eso sí, en medio de la reacia actitud, que como siempre, para bien o para mal nos caracteriza. Aunque en el fondo la mayoría somos gente trabajadora, echa’a pa’lante, sobre todo en los momentos más difíciles. 
 Esa gradualidad ha chocado en el proceso con otro muro, tal vez, el más complicado de todos: la cultura del panameño, que por varias décadas surfeó un sistema de desorden, terror y muerte, que dejó a través de los años familias destruidas, hogares sin padres y madres e hijos, lesionados, todo en cierta forma con la complicidad de las autoridades de turno que por el costo político jamás se atrevieron a transformar los diablos rojos pese a que lo prometieron.
 Y aunque muchos, ya sea por razones de formar parte de la oposición, porque no gustan del gobierno o porque son de los que critican todo por el simple hecho de criticar hasta si sale el sol durante el día y le hace sudar más, digan que nada ha cambiado y con ligereza se atrevan asegurar que los diablos rojos eran mejor, es necesario poner en perspectiva los cambios que en nuestra cultura ha significado la implementación del MetroBus, que lo que muchos no han entendido, va más allá de reemplazar arcaicos y condenados vehículos por buses nuevos.
 Tal vez no se han dado cuenta o lo reconozcamos o no, pero ha habido cambios, importantes o no, grandes o pequeños, no sé; sin embargo, es un comienzo. Por algo se empieza. De salida puedo decir que ya sabemos y vemos que no se puede pedir paradas donde nos parece ni el bus puede recoger o parar donde les da la gana.
 No se los demás, pero les aseguro que no extraño las regatas, los malos tratos, el desorden, la inseguridad dentro de los buses, ni los golpes de la gente al subir o bajar o las músicas estridentes, menos los del supuesto “gueto” con los que se identificaban o caracterizaban los llamados “pavos” y muchos conductores improvisados que manejaban sin documentos y encima como alma que lleva el diablo por el simple “cuara” o como decían “hay que recoge’e” sin importarle la vida de los usuarios que hacían posible su existencia, porque no quedaba de otra.
Al principio escuché que una señora se quejaba que los asientos del Metro Bus eran duros y, más luego, otra persona dijo que hacía mucho frío dentro del bus o que a veces goteaba dentro. No sé si es que soy muy optimista, pero si los asientos son duros estoy seguro que no me romperán los pantalones así como perdí varios producto de alambres y clavos de los asientos de los diablos rojos. Estoy seguro que aquel individuo que fue noticia en los medios pues casi se desangra al cortarse con el hierro del asiento del diablo rojo, tampoco extrañará dichos asientos y menos estará de acuerdo con los argumentos de la primera señora.
Que si dentro del Metro Bus se pone como el polo norte, sobre todo cuando llueve, la verdad que prefiero eso mil veces al recordar como sudaba la gota gorda dentro de los diablos rojos con las ventanas cerradas cuando llovía, impregnándome con la esencia de otros y no necesariamente perfume; prácticamente asándome, por decir lo menos, junto al resto de los usuarios que apretados llenaban hasta el último rincón dejando al “pavo” tal como les gustaba: colgado de la puerta. Del tiempo que tiene el Metro Bus, nadie me ha gritado que me corra porque “los asientos son de a tres” (recordarán que los buseros diablos rojos ampliaban un poco el puesto de la derecha para decir que era de tres, quedando la mitad de una persona al aire) ni tengo que colgar de la barra como mono para pasar de un extremo al otro.
Si bien los Metrobuses se llenan, veo gente tranquila, aprovechando el aire, escuchando música con audífonos, conversando moderadamente con quien esté al lado, otros aprovechan para leer en su ida y vuelta, el bus está iluminado, hay respeto, nadie te incomoda, se respira algo de paz… No puede ser que yo sea el único que vea esa abismal diferencia a lo que era viajar en diablo rojo.  
En el MetroBus no creo que vea gente tirando basura por la ventana o subiéndose o bajando por allí, pues no se puede abrir. Hay una puerta de entrada y otra de salida. La gente hace fila, quien se quiera colar (porque siempre hay los juega vivos) tendrá que pensarlo dos veces; las personas han aprendido a utilizar el pago electrónico, ningún conductor va a cambiar a su antojo el pasaje porque llegó cierta hora.
En fin, hay muchas cosas buenas que creo que no solamente hay que ponderar sino que hay cuidarlas para que se mantengan así y mejoren. Porque tampoco quiero decir que todo está perfecto. No. Hay cosas que corregir y mejorar. Pero ahora podemos exigirle a una empresa. ¿Con los diablos rojos a quién se le pedía cuentas, y quién se atrevía a hacerlo?
Tenemos que ser vigilantes de que el sistema mejore y se de buen servicio, que si hay malos conductores enseñarles a ser como deben ser y que aprendan la lección, tenemos que jugar nuestro rol como usuarios. Hablando de vigilantes y jugar rol, no podemos permitir que el desorden se vea dentro del Metro Bus porque hay gente que cree y quiere que el relajo continúe. Hay que exigir que haya buen comportamiento de los mismos usuarios. Cuidar los asientos, colaborar con el aseo dentro. Velar que los discapacitados y gente adulta o mujeres embarazadas tengan su preferencia.
Mientras escucho gente criticando el Metro Bus, me ha tocado ver que en varias unidades se han robado los martillos para romper las ventanas en caso de emergencia, basura dejada por la gente que incluso come dentro, estupideces escritas en los asientos. No sé si se han robado también los extinguidores en algún bus, pero no me extrañaría porque para la maleantería y el juega vivo hay una ínfima minoría a quienes para eso sí les sobra ingenio. Hay jóvenes supuestamente “estudiantes” rayando paredes o los puestos con pilotos o lo que sea; incluso un estudiante de un colegio, cuyo nombre de momento no diré para no avergonzar el plantel, sin importarle que lo estuvieran viendo, metía su basura de galleta y jugo por la ranura de los asientos. ¿Será que eso es lo que aprende en la escuela y en la casa, y no les alcanza el cerebro para aprender buenas costumbres? Ya he perdido la cuenta de las cajetitas de chicles y otros desperdicios metidos en las ranuras de las ventanas. Si eso es lo que queremos y dejamos que pase en el nuevo sistema, vamos por mal camino.
Lo anterior pudiera parecer insignificante, pero por allí empieza el deterioro de un servicio o transporte. Cuando nos hacemos de la vista gorda y permitimos que el relajo de alguna manera continúe, bajo una actitud de poco importa. Sí, es cierto que hay que pedir que mejore el servicio del transporte. Pero el sistema es más que cambiar de buses, requiere del cambio de nuestra cultura. Los buses por sí solo no son nada, requiere de operarios y usuarios para su movimiento. Requiere de una empresa y operarios que presten el servicio como se merecen los usuarios, quienes también deben hacer uso adecuado del mismo. Eso incluye cuidar las cosas. Estoy seguro que si hacemos un cambio en nuestra cultura podremos no solamente cambiar el sistema de transporte sino muchas otras cosas. No puede ser que pretendamos que otros cambien y nosotros no.